La Higiene en los parques de diversiones: Un elemento clave para la salud pública

Visitar un parque de diversiones es una experiencia emocionante que involucra juegos mecánicos, comida deliciosa y momentos de diversión en familia y amigos. Sin embargo, en medio de la emoción, es crucial no pasar por alto las prácticas de higiene, ya que estos espacios pueden convertirse en focos de transmisión de enfermedades si no se toman las precauciones adecuadas.
Los parques de diversiones son lugares con alta concentración de personas que comparten espacios comunes como asientos, barandales y cinturones de seguridad. Estas superficies, al ser tocadas por múltiples personas, pueden convertirse en vehículos de transmisión de patógenos.
Además, en parques acuáticos, el riesgo aumenta debido a la posible presencia de enfermedades transmitidas por el agua. Entre 2015 y 2019, se registraron 3,600 casos de enfermedades relacionadas con parques acuáticos, incluyendo infecciones gastrointestinales y respiratorias.
Medidas de higiene recomendadas
Para minimizar los riesgos de contagio, es esencial adoptar prácticas de higiene personal y colectiva:
Lavado frecuente de manos: Utilizar estaciones de lavado o desinfectantes con al menos 60% de alcohol, especialmente antes de comer o después de tocar superficies comunes.
Uso de toallitas desinfectantes: Limpiar superficies como asientos y barandales antes de utilizarlos.
Evitar tocarse la cara: Reducir el contacto con ojos, nariz y boca para prevenir la entrada de patógenos.
Consumo responsable de alimentos: Evitar comer en áreas donde se manipulan animales o donde la higiene es cuestionable.
Los operadores de parques de diversiones también tienen un papel fundamental en la promoción de la higiene:
Estaciones de sanitización: Colocar dispensadores de gel antibacterial en áreas de alto tráfico como entradas, baños y zonas de comida.
Limpieza frecuente: Establecer horarios regulares para la limpieza y desinfección de superficies de alto contacto, como cinturones de seguridad y manijas.
Educación al visitante: Informar a los asistentes sobre la importancia de la higiene mediante señalización y campañas dentro del parque.
La diversión no debe comprometer nuestra salud. Adoptar prácticas de higiene adecuadas y fomentar su cumplimiento en los parques de diversiones es esencial para garantizar una experiencia segura y agradable para todos. Al ser conscientes de los riesgos y actuar de manera responsable, podemos disfrutar plenamente de estos espacios sin poner en peligro nuestra salud ni la de los demás.
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Referencia

Me encanta la emoción de los juegos mecánicos, pero siempre me llevo en la mente ese consejo de “¡primero manos limpias!”.
ResponderEliminarRecuerdo una vez que fui con mi sobrino pequeño a un parque acuático: después de varias vueltas en el tobogán, noté que buscaba a tientas el barandal para detenerse. En ese instante, le pasé una toallita desinfectante y le expliqué por qué era importante limpiar antes de agarrar cualquier superficie. Al principio puso cara de “¿otra vez, tía?”, pero después terminó pidiendo la toallita él mismo cada que subíamos a algo nuevo.
También me impresionó ver a los operadores instalando gel en la salida de cada atracción y a un par de familias colocando letreros caseros en su “zona de picnic” para recordar a todos lavarse las manos antes de comer.
Creo que pequeños gestos, como tener siempre a la mano un desinfectante o elegir limpiarnos con toallitas antes de estrenar un juego, pueden marcar la diferencia.
Muy buen tema, ¡gracias por traerlo!
ResponderEliminarLos parques de diversiones siempre nos hacen pensar en risas y adrenalina, pero pocas veces reflexionamos sobre los riesgos sanitarios que pueden implicar. Este blog me hizo ver con otros ojos esos espacios que tanto disfrutamos.
Es verdad, con tanta gente compartiendo juegos, pasamanos y zonas comunes, la higiene se vuelve clave para evitar contagios, especialmente en tiempos donde ya todos aprendimos lo importante que es prevenir. Me parecieron muy útiles los consejos prácticos, como el uso de gel, toallitas y el lavado de manos frecuente.
También me parece esencial que los parques mismos se tomen en serio esta responsabilidad, no solo como una medida sanitaria, sino como parte de cuidar la experiencia de quienes los visitamos.
En resumen: divertirse sí, pero con conciencia. Así, la magia del parque no se empaña con un mal rato por enfermedades que pueden prevenirse.