¿Es seguro nadar? Impactos en la salud de visitar albercas y lagos

Nadar en una alberca o en un lago es una de las actividades recreativas más populares, especialmente en épocas de calor. Sin embargo, pocas personas consideran los riesgos para la salud que pueden estar presentes en estas aguas. Desde infecciones cutáneas y problemas respiratorios hasta enfermedades gastrointestinales, el contacto con el agua no siempre es tan inofensivo como parece.
Próximo a comenzar las vacaciones de semana santa hoy hablare de los principales impactos en la salud de nadar en albercas y lagos, identificando los peligros más comunes y brindando recomendaciones para prevenir problemas de salud.
- Albercas: riesgos químicos y biológicos
Las albercas suelen ser vistas como una opción más segura para nadar debido al control del agua con productos químicos como el cloro. Sin embargo, este ambiente también puede presentar riesgos para la salud.
Riesgos principales en albercas:
- Irritación en la piel, ojos y vías respiratorias
- El cloro y otros desinfectantes pueden causar irritación en los ojos y la piel, especialmente en personas con piel sensible o afecciones como la dermatitis.
- En espacios cerrados, los gases liberados por el cloro pueden provocar problemas respiratorios en personas con asma o alergias.
- La exposición prolongada al agua de la alberca puede eliminar los aceites naturales de la piel, facilitando infecciones por hongos como el pie de atleta o la tiña.
- Si el mantenimiento del agua no es adecuado, pueden proliferar bacterias que causan foliculitis, una infección de los folículos pilosos que provoca sarpullidos y picazón.
3. Enfermedades gastrointestinales por aguas contaminadas
- Algunas albercas pueden estar contaminadas con patógenos como Cryptosporidium, una bacteria resistente al cloro que puede causar diarrea intensa.
- Otros microorganismos, como Escherichia coli y Giardia, pueden transmitirse si el agua ha sido ingerida accidentalmente.
4. Otitis
- El contacto prolongado con el agua puede provocar infecciones en el oído externo, especialmente si el agua queda atrapada y no se seca correctamente.
¿Cómo prevenir estos riesgos?
- Evitar nadar en albercas con agua turbia o con un olor excesivo a cloro (indica una mala regulación química).
- Bañarse con agua limpia después de nadar y secar bien, especialmente los oídos y los pies.
- Usar gafas de natación para proteger los ojos del cloro.
- No tragar agua de la alberca.
2. Lagos y aguas naturales: Un mayor riesgo de contaminación
Los lagos, ríos y otros cuerpos de agua naturales ofrecen una experiencia más cercana a la naturaleza, pero también pueden albergar una mayor cantidad de microorganismos dañinos, ya que no están tratados con productos desinfectantes.
Riesgos principales en lagos y aguas naturales:
- Bacterias y parásitos peligrosos
- Leptospirosis: enfermedad causada por la bacteria Leptospira, que puede entrar al cuerpo a través de heridas o mucosas y provocar fiebre, vómitos y problemas hepáticos.
- Amebas “comecerebros”: Naegleria fowleri es un microorganismo presente en aguas templadas estancadas que puede causar una infección cerebral grave si entra por la nariz.
- Escherichia coli y Salmonella: pueden encontrarse en aguas contaminadas con heces de animales o humanos, causando problemas digestivos severos.
- Si el agua está contaminada con algas o bacterias, puede provocar irritaciones en la piel, conjuntivitis y erupciones cutáneas.
- La presencia de ciertas algas tóxicas, como las cianobacterias, puede causar reacciones alérgicas y problemas respiratorios si se inhalan sus toxinas.
3. Picaduras y parásitos acuáticos
- Algunos lagos albergan parásitos como la dermatitis cercarial (conocida como “picazón del nadador”), causada por larvas de caracoles de agua dulce que pueden penetrar la piel y generar reacciones alérgicas.
- También pueden encontrarse peces y otros animales acuáticos que pueden morder o causar lesiones.
¿Cómo prevenir estos riesgos?
- Evita nadar en lagos con agua estancada o con presencia de algas en la superficie.
- No nades si tienes heridas abiertas, ya que pueden ser una puerta de entrada para infecciones.
- Usa zapatos acuáticos para evitar cortes o picaduras.
- Al salir del agua, dúchate con agua limpia y cambia tu ropa mojada lo antes posible.
Podemos concluir que debemos nadar con precaución, y teniendo los cuidados necesarios, no debemos limitarnos a realizar actividades, solo hacerlo con precaución. Tanto las albercas como los lagos pueden ser espacios recreativos seguros si se toman las precauciones adecuadas. Sin embargo, es importante estar conscientes de los riesgos para la salud y evitar nadar en aguas de dudosa calidad.
Si se tiene alguna enfermedad preexistente o piel sensible, es recomendable extremar cuidados al visitar estos lugares. Con las medidas de higiene adecuadas y eligiendo bien los lugares donde nadar, se puede disfrutar del agua sin comprometer la salud.

¡Qué artículo tan completo e interesante! Me ha hecho reflexionar sobre lo fácil que es disfrutar de un buen chapuzón y, al mismo tiempo, pasar por alto ciertos riesgos invisibles que pueden afectar nuestra salud. Lo que más me llamó la atención es cómo, incluso en lugares que parecen seguros, como una alberca bien mantenida, pueden existir riesgos químicos y biológicos que alteran la piel, los ojos e incluso las vías respiratorias. Y en cambio, nadar en un lago o río natural nos conecta con la naturaleza, pero debemos estar muy atentos a la calidad del agua y a los posibles patógenos o parásitos que podrían estar presentes.
ResponderEliminarPersonalmente, pienso que la clave está en la prevención y en informarse bien antes de escoger dónde nadar. Es vital seguir buenas prácticas de higiene, como ducharse después de la actividad, no tragar agua de la alberca y usar equipo de protección en ambientes con alta incidencia de contaminantes. Además, creo que es importante que quienes organizan o mantienen estos espacios sigan protocolos estrictos de mantenimiento y control, para que podamos disfrutar de estas actividades de manera segura.
Al final, la idea es que podamos seguir disfrutando del agua sin descuidar nuestra salud.
Muchas veces pensamos que nadar es sinónimo automático de diversión y relajación (y lo es 😄), pero no siempre tomamos en cuenta que el agua también puede ser un medio para enfermedades si no se tienen los cuidados necesarios.
ResponderEliminarMe pareció súper útil cómo se explicaron los riesgos tanto en albercas como en lagos, desde infecciones comunes hasta cosas más serias como parásitos o bacterias resistentes. Y los consejos prácticos son muy fáciles de aplicar: no tragar agua, ducharse después, evitar heridas abiertas… ¡Pequeños hábitos que pueden evitar grandes problemas!
Gracias por compartirlo de forma clara, sin alarmar, pero sí con conciencia.
Al final, la clave está en disfrutar con responsabilidad.